miércoles, 16 de julio de 2008

Música nacional renace del polvo y el olvido

El Fondo Histórico Documental de la Música Nicaragüense ha rescatado miles de partituras de nuestros mejores compositores, entre ellos Luis Abraham Delgadillo Rivas, José de la Cruz Mena, Vega Matus, los hermanos Ramírez Velásquez, Carlos Tunnerman López. Fonmunic promociona nuestra música con la Asociación de Promotores de la Cultura, el Grupo de Cámara Kinteto y el apoyo de la Autoridad Noruega para el Desarrollo (Norad)

Orquesta ramírez, de masatepe, bajo la dirección del maestro Lisandro Ramírez Velásquez, hermano de Carlos, otro ilustre compositor.


Roberto SánchezRamírez
ESPECIAL PARA LA PRENSA
Academia de geografía e historia de Nicaragua
rsánchez@managua.gob.ni

Con los dedos convertidos en pequeños muñones por la lepra, el maestro José de la Cruz Mena terminó de dictar la música del vals Ruinas, a uno de sus alumnos, igual que lo hizo con muchas otras de sus composiciones, cuando el mal de Lázaro le impidió escribirlas por sí mismo

Ahora, la partitura, junto a otras del maestro Mena, está debidamente cuidada en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centro América, de la UCA, formando parte del Fondo Histórico Documental de la Música Nicaragüense (Fonmunic), incorporado en la Memoria del Mundo, de la UNESCO. La obra de Mena, junto a la de varios destacados compositores forman el Plan para el Desarrollo de la Música Nicaragüense, con cerca de 40,000 páginas manuscritas.

Este rescate sirve para el estudio histórico y el conocimiento de nuestra música, promueve la creación y la interpretación musical entre la niñez y la juventud, difunde la cultura musical entre la población nacional, en un esfuerzo de Fonmunic, el Grupo de Cámara Kinteto, la Asociación de Promotores de la Cultura, con el apoyo de la Autoridad Noruega para el Desarrollo (Norad).



NACE EL FONMUNIC

El Fondo Histórico Documental de la Música Nicaragüense, bajo la dirección de Alfredo Barrera Narváez, dedicó varios años a la investigación de las obras de nuestros compositores, acumulando gran cantidad de material que permitió en 1986 se le reconociera su labor en el campo de la investigación de la música académica, en 1995 se inició el apoyo de Norad.

También con el auspicio de Norad, en septiembre de 1994 se crea el Grupo de Cámara César Jerez, adscrito a la Universidad Centroamericana, posteriormente toma el nombre de Kinteto. Entre sus objetivos están: investigar y divulgar la música nicaragüense académica, popular y folclórica en el lenguaje de la música de cámara.

En 1995, Kinteto grabó con el financiamiento del PNUD un cassette con música regional y folclórica, titulado Armonía nicaragüense. Desde 1997, en colaboración con el Instituto Nicaragüense de Cultura y la Asociación de Promotores de la Cultura, ha logrado graduar técnicos medios como instructores musicales.

La Asociación de Promotores de la Cultura inició sus actividades en el mes de septiembre de 1979. Contó con personería jurídica conforme el Decreto No. 26 del 3 de abril de 1990, publicado en La Gaceta No. 70 del 9 de abril. Los estatutos fueron aprobados el 18 de diciembre de 1990 y publicados en La Gaceta No. 128 del 8 de julio de 1994. La APC está a cargo de las Casas de Cultura que operan en todo el territorio nacional.



UNA VALIOSA COLECCIÓN

Las partituras que ha logrado reunir Fonmunic están bajo la custodia y cuido del IHNCA-UCA, institución que ha demostrado capacidad y eficiencia, levantando un catálogo general, ordenando las partituras por autor, en cajas y fólderes. La mayoría de las partituras reflejan las letras del pentagrama escrito por los propios compositores, otras son copias.

Una de las mayores colecciones es la del maestro Luis Abraham Delgadillo Rivas. Nació en Managua el 26 de agosto de 1887. Hijo de doña Manuela Rivas de Delgadillo y don Teodoro Delgadillo. Ella tuvo figuración política en oposición a los gobiernos del general José Santos Zelaya López. Él ocupó importantes cargos como rector de la universidad en León, magistrado, ministro de Fomento, Instrucción Pública, Justicia, Negocios Eclesiásticos, Hacienda y Crédito Público. Todo un personaje.

En 1906, el joven Delgadillo dio un concierto en presencia de Zelaya, quien a pesar de la filiación política de la familia, le envió becado al Real Conservatorio de Milán, en Italia. Regresó en 1910, haciéndose cargo de la Banda de los Supremos Poderes y dirigiendo los conciertos en el Parque Central. Viajó por muchos países, recibió diversos reconocimientos, en 1926 estando en Buenos Aires, el famoso pianista Arturo Rubestein le dedicó un autógrafo que dice: “Al maestro Delgadillo, con gran admiración y entusiasmo por sus magníficas obras”.

Compuso más de 300 obras clásicas, 22 sinfonías, siete suites orquestales y ocho cuartetos de cámara. Dirigió un concierto con obras suyas en el Carnegie Hall de Nueva York. El maestro Delgadillo fue casado con doña Juana Leonor Vélez Espinoza, nieta del general Miguel Vélez Morazán, héroe de la Batalla de San Jacinto. Falleció el 21 de diciembre de 1961. En el IHNCA-UCA se conservan 15 cajas que contienen 216 composiciones, ente himnos, fox trot, marchas, mazurcas, misas, sinfonías, valses, sones de Pascua.



LA FAMILIA RAMÍREZ

La colección de partituras de la familia Ramírez, además de numerosa, es única por el parentesco de los compositores. Se inicia con la obra de Alejandro (1845-1911), mi tatarabuelo, nacido en Las Maderas. Llegó niño a Masaya, acompañando a unos músicos, descalzo y con un pequeño violín. Fue protegido por el doctor Rosalío Cortés, que le dio techo y apoyo al descubrir su talento musical. Casado con doña María Jesús Velásquez, procreó a Lisandro (mi bisabuelo) y Carlos Alberto, a la muerte de ella se radicaron en Masatepe.

Carlos Ramírez Velásquez (1882-1976), nació en Masaya un 18 de enero, vivió varios años en Masatepe, fue alumno de los mejores maestros, entre ellos don Fernando Luna Jiménez y Pablo Vega Raudez. Su obra es tan grande que la Alcaldía de Masaya acordó que el día 18 de enero llevara su nombre y se hiciera un recordatorio. En la colección hay 13 cajas.

Relata Alfredo Barrera Narváez, que gran parte de la obra de don Carlos, estuvo durante varios años en una gran caja de cartón que pesaba casi un quintal, colgada de una solera, en un taller de mecánica en Masaya. Se rescataron 1398 composiciones, ordenadas ahora en 99 fólderes. Sin embargo, luego de una tragedia familiar, el maestro Ramírez Velásquez quedó casi ciego y en la pobreza.

Lisandro se radicó en Masatepe, donde a los 18 años se casó con doña Petrona Ramírez; cuatro de los hijos resultaron músicos y cantores: Alberto, Carlos José, Francisco Luz (mi abuelo) y Alejandro. Ejecutaban una diversidad de instrumentos y formaron la Orquesta Ramírez; igual amenizaban una fiesta danzante que una misa de réquiem, cantada en latín.

En la colección de la familia Ramírez se conservan sones de Pascua, misas, Te Deum, valses, boleros, fox trot, himnos. De don Carlos figuran el Himno a Nuestra Señora de Guadalupe, que se ejecuta en la Basílica del cerro Tepeyac, en la ciudad de México; la Rapsodia nicaragüense. Lamentablemente en la colección de Papa Lisandro no está la partitura de Ilusión perdida, que motivó una novela de su nieto Sergio.

Otro miembro de la familia Ramírez, Serapio, figura en la colección con dos valses, Julieta y Aura; fue un excelente pianista, se desempeñó por muchos años como Cónsul de Nicaragua en Maracaibo, Venezuela, donde falleció. Un compositor relacionado con Masatepe fue “Tucho” Montealegre, violinista del que se conservan ¡Oh París”, Cruz de mayo. El maestro Carlos Ramírez Velásquez compuso la música para letras escritas por Manuel Maldonado, Constantino Tapia, Santiago Fajardo, Carmela Noguera, R. Caldera, y A. Flores, Encarnación Serrano y Ramón Sáenz, entre otros.



LOS VIEJOS MAESTROS

José de la Cruz Mena, nació en León en 1874 y falleció en la misma ciudad en 1907, a los 33 años. Su padre fue su primer maestro de música, comenzando por la ejecución del cornetín. Muy joven ingresó a la Banda de los Supremos Poderes. Pasados los veinte años, la lepra le obliga a vivir solitario.

Entre sus valses más famosos están: Amores de Abraham y Ruinas, además de estas composiciones, en el Fondo Histórico Documental hay dos composiciones al general José Santos Zelaya López, en agradecimiento por no haberlo enviado a la isla del Cardón, en Corinto, a donde llevaban a los leprosos. Se conservan también otros valses, mazurcas y tangos.

El maestro Pablo Vega Raudez nació en Masaya en 1850, fueron sus padres don Gabriel de la Vega y Sevilla y doña Lucía Raudez. Con su hermano mayor, José del Carmen, formaron muy jóvenes un conjunto musical. Se casó con doña Chepita Matus, procreando a otro extraordinario compositor, Alejandro Vega Matus. Hay ocho composiciones en la colección.

Maestro Fernando Luna Jiménez (1853-1936). También nacido en Masaya. Desde su juventud tuvo entre sus alumnos a Carlos Ramírez Velásquez, Domingo Ortegaray y Hernán Zúñiga. Compuso réquiems, misas, nocturnos, valses, sones de Pascua. Gran violinista, formó parte de la orquesta de Vega Matus y Carlos Ramírez Velásquez. En la colección está una gramática musical.

Alejandro Vega Matus (1875-1937), su precocidad musical fue favorecida por el ambiente familiar, contando con el apoyo de su padre, don Pablo Vega Raudez, sus tíos Carmen y Francisco. Antes de cumplir los 20 años viajó a Guatemala gracias a otro pariente, el doctor Manuel Coronel Matus, ilustre intelectual y político.

Compuso música culta, popular y profana. Entre sus numerosas obras hay valses, oberturas, marchas militares y fúnebres, intermezos, polkas, mazurcas, fox trot, música de réquiem y de gloria, cantos a La Purísima y los sones de Pascua que aún suenan en la época de Navidad. Formó una de las más famosas orquestas de su época. Otro miembro destacado de esta familia fue Gilberto Vega Miranda, quien además de músico, editó una antología de los músicos nicaragüenses, titulada Breviario del recuerdo.



TUNNERMANN Y GUTIÉRREZ LAGUNA

El maestro Carlos Tunnermann López, descendiente de una de las familias más antiguas de Managua, donde nació el 12 de febrero de 1896 y falleció el 12 de junio de 1961. Pianista, tuvo su propio conjunto musical. Desde muy joven fue maestro de música en varias instituciones educativas, con el apoyo de doña Josefa Toledo de Aguerri. Compuso valses, tangos, fox trot. Fue casado con doña Lydia Bernheim, una estimable educadora; procrearon a Guillermo, Carlos y Armando. Su hijo Carlos proporcionó al Fondo, 14 composiciones.

El maestro Juan Manuel Mena nació en León el 17 de mayo de 1917 y falleció en Managua el 19 de enero de 1989. Fue el director fundador de varios coros, hasta tener a cargo el Coro Nacional de Nicaragua. Compuso más de 100 arreglos corales de música tradicional y folclórica de Nicaragua. Incorporó a los coros lo mejor de nuestros autores populares, entre ellos Camilo Zapata, Carlos Mejía Godoy, Jorge Isaac Carballo, Tino López Guerra.

El maestro Alberto Gutiérrez Laguna, nació en Masatepe en 1899, hijo de don Santiago Mercado y doña Ramona Gutiérrez. Recibió la influencia de la familia Ramírez, se trasladó a Masaya, donde estudió la ejecución de la guitarra, la tuba, el contrabajo, el trombón. Llegó a ser un magnífico pianista, convirtiéndose en maestro, y uno de sus más aventajados alumnos fue su propio hijo, Tránsito. Fue miembro de la Orquesta Sinfónica de Nicaragua. Compuso sones de toro, bolero, valses. Falleció en Masaya el año 1992.

Otros compositores que figuran en el Fondo, son: Isidro Hernández, con la zarzuela A las máscaras; S. Hernández y H. Borge, con Amor y guaro y El torero; Mío y suyo, de Arturo Picado; Júbilo César, un fox trot de Luis A. Zapata; Burlón, un vals de Elodia J. Meneses, Gran letanía a la Santísima Virgen María, de J.R. Prado.



FONMUNIC ENLA UNESCO

El Fondo Histórico Documental de la Música Nicaragüense, con el apoyo del IHNCA-UCA, ha logrado ser incorporado al Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO, con el proyecto en el que participan la Asociación de Promotores de la Cultura y el Grupo de Cámara Kinteto, se ha logrado llevar, incluyendo áreas rurales, el conocimiento y aprendizaje de nuestra música nacional.

A partir del Fondo se han logrado nuevos arreglos para el formato de cámara, entre ellos varios del maestro Pablo Antonio Buitrago Molina, una basada en la comedia-bailete de El Güegüense. Además, se han realizado exposiciones, conferencias, conciertos, festivales, con un repertorio que abarca nuestra música clásica, popular, regional y folclórica. Se ha capacitado a profesores musicales.

La APC y el Grupo de Cámara Kinteto, dentro del Programa para el Desarrollo de la Música Nicaragüense, con el apoyo de Norad, elaboró una guía técnico-metodológica para el aprendizaje básico de teoría y solfeo, flauta dulce soprano y guitarra popular.

Entre las composiciones seleccionadas están: Corazón Indio y Los pollitos, de Alejandro Vega Matus; Ese cabellito rubio, de Manuel Ibarra; Chela, de Carlos Ramírez Velásquez; Tu gloria, Dulces himnos, Salve virgen bella, Toda hermosa eres María; Adiós reina del cielo. El solar de Monimbó, de Camilo Zapata; La pelo’e maiz, de Otto De la Rocha; El grito del bolo.

También se publicó el primer volumen de la Antología de la canción popular nicaragüense, obra del maestro Pablo Antonio Buitrago Molina, dedicada a la memoria de su padre, el ilustre compositor, doctor Gilberto Buitrago Aja, (1918-2002). Se presenta la historia de nuestro Himno Nacional, corridos, boleros, valses, sones, obras de los compositores Agustín Salinas, Camilo Zapata, Carlos Mejía Godoy, Carlos Ramón Bermúdez.

Edmundo Schummann, Ervin Krüger, Gilberto Buitrago Aja, Jorge Isaac Carballo, Jorge Paladino, Orlando Flores Ponce, Otto De la Rocha, Tino López Guerra, Víctor M. Leiva, varias de autores anónimos, como El Colibrí, Palomita guasiruca, Son tus perjúmenes mujer, La reventazón, El zanatillo. Natividad Martínez, con La cabra.

En una labor contra el tiempo, el olvido y las polillas, un reto para rescatar la memoria musical de nuestro país, un logro que permite a un niño campesino ejecutar una melodía compuesta hace más de 100 años, una expresión viva de nuestra nacionalidad